¿Y ahora qué?
Vale, ya nos hemos enfrentado a nuestra propia debilidad y hemos sido conscientes de que no es ESO lo que queremos. Y ahora qué?
Iba a decir que ya hemos hecho lo más difícil, pero estaría mintiendo. Lo verdaderamente difícil empieza ahora, porque es una lucha constante, en la que cada día se ponen a prueba tus ganas, tu fuerza de voluntad.
Paso 2: Aceptación del compromiso
Mi siguiente paso fue duro: situarme delante del espejo y mirarme. No hablo de VER, como la función que tienen los ojos al enviar una imagen al cerebro. Hablo de MIRAR. Mirar es ser consciente de lo que se ve. Abrir los ojos a conciencia.
Es difícil, os aseguro que lo es. Enfrentarme a mi propia imagen en el espejo me hizo sentir más vergüenza de la que nunca recuerdo. Mirarme a los ojos directamente, creo que no lo había hecho nunca. Me sentí como una niña a la que descubren haciendo una travesura, o a la que pillan en una mentira. Porque justo eso fue lo que descubrí, que llevaba tiempo mirando hacia otro lado, no queriendo ver. Mintiéndome incluso a mi misma, a mi misma más que a nadie. Pero no se puede mentir mirando a los ojos, así que me atreví a hacerlo. Y me vi.
No sé deciros cuántos minutos pasaron así, con un espejo entre las manos, mirándome a los ojos, pero descubrí tantas cosas!
Creo que hasta ahora nunca había buscado más allá de mi reflejo en el espejo, más allá de mi imagen. En mi interior. Y al establecer esa relación íntima conmigo misma, ya no pude seguir engañándome. Acepté el compromiso. Me hablé, y a diferencia de otras veces, me escuché a mi misma. Dije: “Tengo que cambiar porque hacerme esto a mi misma me hace sufrir”.
Yo os animo a que lo hagáis, a que recuperéis esa relación. Y es que pasamos por esta vida tan rápido, siempre pendientes del minutero del reloj, del horario, del ritmo acelerado… que perdemos la intimidad hasta con nosotros mismos, y a veces incluso, en vez de tenernos como al mejor amigo nos llegamos a convertir en nuestro propio enemigo.
Hoy peso 72.1 kg.
He subido, y por un momento he visto el fantasma del desánimo que otras veces me ha llevado a rendirme.
Pero hoy he decidido yo, y le he dejado marchar.

Muuuy muuuy bieen!!
ResponderEliminarNo sabes lo que me alegra ver gente como tú, que poquito a poquito, y con alguna que otra recaída (lo cual es bastante normal), acaba adelgazando, y logrando taanto que ha querido!
En serio, enhora buena, y ojalá pronto yo consiga lo mismo que tú!
Besiiitos!