Soy yonki.
Definitivamente soy yonki, y ayer tuve mi último ataque de adicción. Salí de casa pensando sólo en una cosa, con el corazón latiendo a tope, nerviosa por lo que iba a pasar, por recibir "mi dosis" después de una semana de abstinencia. Buscando con la mirada y a la vez diciéndome a mi misma: "no vas a caer, no vas a caer", mientras buscaba la forma de hacerlo. Es increíble cómo somos capaces de mentirnos descaradamente incluso hasta a nosotros mismos.
Hasta hace muy poco tiempo, ni siquiera me lo había planteado. Que esto que me pasa pudiera ser una ADICCIÓN. Claro que lo he vivido como un verdadero problema, porque va acompañado de sentimientos negativos, de culpa, de malestar, angustia. Pero una adicción? Yo? Doña perfecta? Aún no puedo creerlo, pero así es.
Cuando al fin me di cuenta y me decidí a solucionar este problema de una vez por todas, he buscado información, he leído mucho, me he diseñado un "plan a la medida"... yo sola. Y una vez más mi prepotencia me ha jugado una mala pasada. En todas las recomendaciones que he encontrado, uno de los primeros pasos es llevar un registro exhaustivo centrado en la conducta adictiva y todo lo que la rodea. Yo pensé que podía confiar en mi memoria, que cada día sabía si lo estaba haciendo mal o bien. Y ahora me doy cuenta de que, una vez más, me estaba engañando a mi misma y estaba intentando no afrontar cosas que no gusta saber de uno mismo. Así que hoy empiezo de nuevo, y con más fuerza. Porque tal y como dice el mensaje de mi móvil al sonar el despertador cada mañana: “Sólo tú puedes con esto”.
Por no aburrirme incluso a mi misma con la historia de mi vida, resumiré en unas líneas mi vida. Tengo que empezar diciendo que el año pasado pesaba casi 100 kilos (y sin casi). A finales del mes de mayo empecé una dieta muy estricta con control médico, que hice a rajatabla y muy bien hasta el mes de noviembre. Perdí 27 kilos. En esas fechas se me juntaron algunas circunstancias personales, y el propio agotamiento después de meses de disciplina, y relajé mis exigencias. Desde entonces, ya son 9 meses de continua pelea con el peso, la comida, la báscula, y mi reflejo ante el espejo. He recuperado 5 kilos, y mi ánimo está otra vez por los suelos. Ahora mismo llevo tres meses iniciando la misma dieta cada semana, sin éxito hasta el momento.
Como he empezado diciendo, soy yonki, y ayer caí. Llevaba 5 días haciendo la dieta "casi" perfecta, ilusionada con la sensación de estar venciendo al monstruo que tengo dentro. Pero ayer algo falló. Ese monstruo fue más fuerte que yo, y le dejé ganar. Fui a hacer la compra con un objetivo: "compra sólo aquello que sabes que puedes comer", y ya en el supermercado me engañé a mi misma y añadí a la cesta un poco de embutido y queso. Aún así seguí engañándome diciendo: "bien, no has comprado chocolate, bollería o comida basura!". Nada más llegar a casa, no sé todavía por qué, empecé a beber leche (alimento no permitido en la dieta que estoy haciendo). Y ese fue el comienzo de un día fuera de control, porque incluso a media tarde volví a salir a la calle con el único objetivo de conseguir comida. Al acabar el día me había comido: un litro entero de leche, una cuña de queso, 5 lonchas de jamón serrano, aceitunas, 2 latas de Coca Cola, una napolitana de chocolate y una palmera. Y creo que podría haber seguido comiendo, o mejor dicho, engullendo, porque creo que ni he masticado lo que me he metido a la boca. Como una verdadera yonki, más centrada en la sensación que espera conseguir de "su dosis" que en la dosis en sí, esperando que ese monstruo interior se calle cuando lo alimente... y con un sentimiento horrible cuando todo acaba.
Sé que puedo con esto, pero tengo que poner más de mi parte si de verdad pretendo conseguirlo. Mi objetivo no es adelgazar (que también), sino acabar con mi enganche con la comida y dejar esa relación problema que he descubierto hace poco, pero que lleva ahí muchos años.
Sé que puedo con esto, y una de mis herramientas será este blog. Será Mi Diario de Terapia. No sé si lo que aquí escriba podrá interesarle a alguien algún día, ni siquiera sé si alguien llegará a leerlo. Pero a mi me han servido las experiencias de otros, y creo que es mi manera de "devolver" el préstamo.
Hoy peso 75.6 kg, y es mi día de REINICIO, el definitivo.