lunes, 29 de agosto de 2011

Soy fuerte

Perder el control.

No mirar, dejar de ver, quedarse ciego unas horas hasta que todo pasa. Y después buscar excusas. O acabar rápido con todas las señales que puedan dar una pista de lo que ha sucedido.

Cuántas veces me he visto a mi misma metiendo envoltorios en una bolsa, y saliendo a tirar la basura antes de que nadie se entere. O cubriendo de papel de cocina los mismos envoltorios y enterrándolos bien al fondo del cubo de la basura. Pero no es sólo por miedo de que los otros sepan de mi debilidad, porque incluso estando sola en casa me he escondido de mi misma. No me reconocía en esas acciones, y siempre he prefierido mirar hacia otro lado, no ser consciente.

Pero poco a poco voy dándome la oportunidad de CAMBIAR lo que no me gusta.

Tan sólo hace 11 días que comencé a escribir. Este blog nació de la culpabilidad de mi última batalla perdida, de mi último ataque yonki. Pero una batalla no gana una guerra, y desde hace 11 días mantengo al monstruo encerrado en su celda.

Es verdad que nada me asegura que no volverá a salir. La certeza crece cada día que pasa y que puedo decir: “Hoy YO he sido más fuerte, y todavía tengo energía para enfrentarme a mañana”. Cada uno de esos 11 días he ido ganando un candado, y voy cubriendo la puerta de su celda de traviesas que hagan más difícil su huída. De momento, me mantengo en posición de defensa, porque sé que aún el enemigo está fuerte. Con el tiempo espero debilitarlo tanto, que ni siquiera su amenaza real sea capaz de menguar mis ganas. Porque YO soy más fuerte.

Hoy peso 73.0 kg

jueves, 25 de agosto de 2011

From lost to the river


De perdidos al río

¿De dónde viene esa refrán? Me imagino que hace años, en las batallas cuerpo a cuerpo, una táctica que usaban era intentar acorralar al enemigo hacia el río, de manera que no tuviera escapatoria. Estaba entonces en su mano dejarse capturar y caer prisionero, o tirarse al río y dejarse llevar. De perdidos, al río!

Yo he sido de las que acaban en el río.

La historia de mi vida: Cuidarme, ser estricta durante días, semanas o meses, ir ganando confianza y poniendo a prueba la fuerza de voluntad. Durante ese tiempo, con más o menos esfuerzo consigo encerrar al MONSTRUO. A veces intenta salir, pero todavía mi compromiso está reciente y consigo dominar la ansiedad.

Poco a poco voy ganando confianza, voy creyendo que puedo permitirme bajar la guardia “por una vez”, que no pasa nada si de vez en cuando me “doy un capricho”. Algo pequeño. En la mente siempre es algo pequeño, claro. Tal vez un postre, un bombón, o una cena con los amigos.

Pero claro, de perdidos al río!

Es la llave que abre la puerta de la celda del monstruo. Una onza se convierte en una tableta y el día de “saltarse la dieta por una vez” se transforma en “la semana de descontrol”, y un día por otro, vuelta a empezar. ¡Qué tonta! Después de tantas veces, y todavía no me había dado cuenta de que no sé nadar!

Como he empezado diciendo, esta ha sido la historia de mi vida, pero claro, esto ya es historia. Seguro que vuelvo a encontrarme algún río en mi camino, incluso estoy segura de que lo buscaré yo misma en algún momento, pero por una vez voy a arriesgarme a entregarme al enemigo, y a ver qué pasa… 

Hoy peso 73.9 kg

martes, 23 de agosto de 2011

Decepción



 Cuántas veces me ha ocurrido esto: estar mucho tiempo deseando que algo llegue, imaginar cómo será, lo bien que lo pasaré, fantasear con ello… y luego cuando llega, no es taaaaan ideal como había soñado, no llega a cumplir mis expectativas. Una decepción.

Creo que esto mismo me pasa con la comida.

En todas las ocasiones de mi vida en las que he empezado una dieta, que han sido muchas, me he descubierto a mi misma pensando en el día en el que me voy a dar un caprichito, o me voy a saltar la dieta, o la voy a acabar y voy a empezar a comer “normal”… y ese es el principio del fin, porque al final acabo cayendo. Idealizo ese pensamiento hasta el infinito, y me imagino que ese trozo de pizza, unos regalices o  una chocolatina van a ser “casi una experiencia religiosa”. Me digo a mi misma que después de un tiempo a base de lechuga y apio, cualquier cosa “prohibida” me va a saber a gloria… pero no. Después de haber caído sigo sin haber satisfecho esa necesidad, y tal vez por eso una onza de chocolate me lleva a una fila, y después a una tableta entera.  

Ahora que lo he escrito, no puedo hacer “como que no lo sé”, porque ahí queda. Así que la próxima vez que fantasee espero recordar esto, y saber que esa onza de chocolate no va a ser como un orgasmo, sino el comienzo de una nueva decepción. 

Hoy es mi 6º día desde el momento "revelación" y estoy pasando una ansiedad horrorosa en estos días previos a la regla. Pero nadie me dijo que fuera a ser fácil.

Hoy peso 73.9 kg



domingo, 21 de agosto de 2011

Aprender a ver de nuevo

Aprender a ser delgada. Ese es otro de los retos.

Después de tantos años me he sacado la licenciatura en gorduras, qué digo, tengo un Máster en ser gordita! Sé qué ropa ponerme, dónde encontrarla, cómo meter tripa cada vez que me acuerdo, cómo posar para una foto colocando la cara para que parezca más finita, cómo sentarme y colocar la camiseta para que no se quede pillada, o con algo siempre encima que me tape los michelines, y hasta podría escribir un libro con excusas convincentes para no tener que quedarme en bikini, llevar tirantes, ponerme faldas, aguantar los tacones o llevar botas altas.

Incluso al mirarme al espejo, he sabido fijarme en esos detalles que me gustan y olvidarme del resto. Salir a la calle diciendo: “qué guapa estás hoy, qué bien te has maquillado”, o estrenando corte de pelo pensando que todo lo demás no importa. Creo que me sirvió como un mecanismo de defensa. No ver lo que no te gusta si no tienes fuerzas para cambiarlo.

Ahora tengo fuerzas para cambiarlo. Pero estoy otra vez en el punto de partida, porque yo no tengo ni idea de ser delgada! Y me da miedo no saber serlo. 

El reflejo en el espejo me engaña cada vez que me miro. Creo que a fuerza de “defenderme” he aprendido a “no ver”, y después de tanto tiempo ahora me cuesta abrir los ojos. Sin embargo, las cifras no engañan cuando me dicen que hay 25 kilos menos, una talla 40 frente a la 50 que usaba y no se cuántos centímetros de contorno menos en cintura, cadera o muslo.  Así que mientras aprendo a ver de nuevo, me fiaré sólo de los números. 

No dicen que las matemáticas son una ciencia exacta?  


Hoy peso 74.6 kg



viernes, 19 de agosto de 2011

Un poquito más difícil


Sólo tú puedes con esto.

Eso decía mi despertador al sonar esta mañana. Ahora sólo falta empezar a creérmelo.  

Ayer empecé un camino sin saber muy bien hacia dónde iba, sólo pensando en arrancar a andar, en activarme y dejar de ser pasiva. Aún hoy no sé ponerle nombres al destino ni situar la meta. Pero sí sé algo más que ayer: no estoy sola. GRACIAS.

Para alguien que no sea adicto a la comida es difícil, sino imposible, entender el sufrimiento que hay detrás. No se trata sólo de adelgazar, de perder peso, de imagen corporal. Es algo que va mucho más allá. Creo que es una de las adicciones más difíciles de superar, y os contaré porqué.

Yo hace unos años me llamaba a mi misma ADICTA, con todas las letras y sin ninguna vergüenza. Fumaba diariamente más de 35 cigarrillos, y reconocía que a pesar de saber el daño que me estaba haciendo, era incapaz de dejarlo. Tuve que vivir en primera persona el perjuicio para mi salud para concienciarme de dejarlo. Mi entorno no sólo me animó a ello, sino que también entendió y valoró el enorme esfuerzo que había detrás para dejar eso que me tenía tan enganchada. Hoy llevo 7 años sin un solo cigarro, y tengo la misma seguridad para afirmar que no volveré a caer, que para saber que una sola calada supondría caer de nuevo.

Sea cual sea la adicción, la recuperación se basa en la misma clave: ABSTINENCIA. Puedes ser fumador, cocainómano, alcohólico o ludópata. Dejar de ser un adicto depende de la anulación de esa conducta. Fumas, dejas de fumar; bebes, dejas de beber; juegas, dejas de jugar. Pero, qué pasa con la comida?

Si has llegado hasta aquí, puede que entiendas la dificultad de esta lucha.

Imposible? Yo prefiero pensar que sólo es un poquito más difícil.

Hoy peso 75.6 kg

jueves, 18 de agosto de 2011

Reiniciando

Soy yonki.

Definitivamente soy yonki, y ayer tuve mi último ataque de adicción. Salí de casa pensando sólo en una cosa, con el corazón latiendo a tope, nerviosa por lo que iba a pasar, por recibir "mi dosis" después de una semana de abstinencia. Buscando con la mirada y a la vez diciéndome a mi misma: "no vas a caer, no vas a caer", mientras buscaba la forma de hacerlo. Es increíble cómo somos capaces de mentirnos descaradamente incluso hasta a nosotros mismos.

Hasta hace muy poco tiempo, ni siquiera me lo había planteado. Que esto que me pasa pudiera ser una ADICCIÓN. Claro que lo he vivido como un verdadero problema, porque va acompañado de sentimientos negativos, de culpa, de malestar, angustia. Pero una adicción? Yo? Doña perfecta? Aún no puedo creerlo, pero así es.

Cuando al fin me di cuenta y me decidí a solucionar este problema de una vez por todas, he buscado información, he leído mucho, me he diseñado un "plan a la medida"... yo sola. Y una vez más mi prepotencia me ha jugado una mala pasada. En todas las recomendaciones que he encontrado, uno de los primeros pasos es llevar un registro exhaustivo centrado en la conducta adictiva y todo lo que la rodea. Yo pensé que podía confiar en mi memoria, que cada día sabía si lo estaba haciendo mal o bien. Y ahora me doy cuenta de que, una vez más, me estaba engañando a mi misma y estaba intentando no afrontar cosas que no gusta saber de uno mismo. Así que hoy empiezo de nuevo, y con más fuerza. Porque tal y como dice el mensaje de mi móvil al sonar el despertador cada mañana: “Sólo tú puedes con esto”. 

Por no aburrirme incluso a mi misma con la historia de mi vida, resumiré en unas líneas mi vida. Tengo que empezar diciendo que el año pasado pesaba casi 100 kilos (y sin casi). A finales del mes de mayo empecé una dieta muy estricta con control médico, que hice a rajatabla y muy bien hasta el mes de noviembre. Perdí 27 kilos. En esas fechas se me juntaron algunas circunstancias personales, y el propio agotamiento después de meses de disciplina, y relajé mis exigencias. Desde entonces, ya son 9 meses de continua pelea con el peso, la comida, la báscula, y mi reflejo ante el espejo. He recuperado 5 kilos, y mi ánimo está otra vez por los suelos. Ahora mismo llevo tres meses iniciando la misma dieta cada semana, sin éxito hasta el momento.


Como he empezado diciendo, soy yonki, y ayer caí. Llevaba 5 días haciendo la dieta "casi" perfecta, ilusionada con la sensación de estar venciendo al monstruo que tengo dentro. Pero ayer algo falló. Ese monstruo fue más fuerte que yo, y le dejé ganar. Fui a hacer la compra con un objetivo: "compra sólo aquello que sabes que puedes comer", y ya en el supermercado me engañé a mi misma y añadí a la cesta un poco de embutido y queso. Aún así seguí engañándome diciendo: "bien, no has comprado chocolate, bollería o comida basura!". Nada más llegar a casa, no sé todavía por qué, empecé a beber leche (alimento no permitido en la dieta que estoy haciendo). Y ese fue el comienzo de un día fuera de control, porque incluso a media tarde volví a salir a la calle con el único objetivo de conseguir comida. Al acabar el día me había comido: un litro entero de leche, una cuña de queso, 5 lonchas de jamón serrano, aceitunas, 2 latas de Coca Cola, una napolitana de chocolate y una palmera. Y creo que podría haber seguido comiendo, o mejor dicho, engullendo, porque creo que ni he masticado lo que me he metido a la boca. Como una verdadera yonki, más centrada en la sensación que espera conseguir de "su dosis" que en la dosis en sí, esperando que ese monstruo interior se calle cuando lo alimente... y con un sentimiento horrible cuando todo acaba. 


Sé que puedo con esto, pero tengo que poner más de mi parte si de verdad pretendo conseguirlo. Mi objetivo no es adelgazar (que también), sino acabar con mi enganche con la comida y dejar esa relación problema que he descubierto hace poco, pero que lleva ahí muchos años. 


Sé que puedo con esto, y una de mis herramientas será este blog. Será Mi Diario de Terapia. No sé si lo que aquí escriba podrá interesarle a alguien algún día, ni siquiera sé si alguien llegará a leerlo. Pero a mi me han servido las experiencias de otros, y creo que es mi manera de "devolver" el préstamo.


Hoy peso 75.6 kg, y es mi día de REINICIO, el definitivo.